¿Cuáles son las diferencias entre trasplantes de células madre alógenas y autógenas?

En un trasplante de células madre autógenas se emplean las células madre del propio paciente. Son muchas las ventajas cuando se realiza el trasplante autógeno: no hay reacciones inmunológicas ni rechazo de células en los tejidos, no se necesita tratamiento de inmunosupresión ni medicamentos, además de verse reducido significativamente el riesgo de contraer enfermedades contagiosas.
La compatibilidad de un trasplante autógeno es siempre del 100%.
Por otro lado, las células madre podrían llegar a ser utilizadas por familiares del donante (trasplante alogénico) pero antes se tendrían que realizar pruebas de compatibilidad histológica para determinar si las células podrán ser utilizadas sin riesgo. Existen varios criterios que afectan el grado de compatibilidad entre donante/receptor relacionados con el tratamiento específico que se va a realizar y no se pueden determinar hasta el momento en el que el tratamiento se vaya a realizar. Las células mesenquimales se consideran inmunológicamente privilegiadas ya que presentan un menor grado de rechazo al realizar trasplantes alogénicos, es decir, sí presentan rechazo pero en menor grado que otros tipos de células. Sin embargo, la ciencia todavía no ha logrado determinar el por que de esta situación y hay mucha investigación que tendrá que desarrollarse para determinar el grado de compatibilidad y la factibilidad de los trasplantes alogénicos.
Por último, si el médico que va a utilizar las células determina que un trasplante alógeno es lo óptimo, la FDA permite al laboratorio de BioEden liberar las células para el tratamiento de parientes de primer y segundo grado de consanguinidad.

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